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Los beneficios de la Sustentabilidad para el Ambiente

¿Es posible conciliar dos intereses aparentemente irreconciliables? Tal vez nunca como en los tiempos en que vivimos esta pregunta fue tan esencial de ser respondida: ¿cómo continuar creciendo económicamente sin sacrificar la preservación de los ecosistemas? La respuesta de esta indagación consiste en una palabra compuesta: sustentabilidad ambiental, que ya es un prerrequisito fundamental para hablar del crecimiento sostenible. Ya pasó el tiempo en que para que ocurriese el crecimiento económico tendría que sacrificarse el médio ambiente. La sustentabilidad ambiental consiste en las acciones emprendidas por las personas que buscan no solamente satisfacer las necesidades humanas, en una visión de corto plazo, sino también se preocupan con el reflejo de estas acciones en el futuro, una visión de largo plazo. El emprendedor que se guía por esta filosofía piensa en un mundo mejor para las futuras generaciones.

Esta nueva concepción de una economía guiada por la sostenibilidad ambiental ya está sucediendo en los últimos años en Argentina. Evidentemente que gran parte del empresariado está despertando el interés para esta cuestión porque constataron, a duras penas, que todo en el mundo material es finito y que todos los reinos en la naturaleza están integrados, lo que constituye, en esencia, el ecosistema. Tal vez esto explique fenómenos como el calentamiento global, por ejemplo, que está ocurriendo en las últimas décadas y que tenderá a acentuarse en el caso que no haya una nueva postura del ser humano en su acción en la naturaleza. En este ámbito, no se puede tratar sobre sustentabilidad ambiental sin considerar el crecimiento sostenible, que consiste en un crecimiento permanente y seguro de la economía; y la gestión sostenible, que es administrar una empresa intentando valorizar todos los factores en los cuales ella está insertada, en este caso, el medio ambiente.

 

Cómo la sustentabilidad se está convirtiendo en una divisora de aguas para el ambiente y para la sociedad

El cambio de mentalidad que está sucediendo de manera gradual, tiene como factor determinante la escasez de recursos naturales. Esto es patente con relación a la realidad que vivimos en Argentina, que en los últimos años vive una situación que hasta hace muy poco tiempo era impensable: la escasez de agua. El hecho es que la constatación de esta realidad, de que el agua también es finita, ha provocado un cambio drástico en el comportamiento, ya sea de las personas, ya sea de las empresas, que han optado por el uso y reúso del agua. Por cierto, esta preocupación no viene de hoy, tanto que el racionamiento y la escasez de este bien natural ya están presentes en la propia Constitución que, cita, incluso al agua como un bien de la Unión o de los estados. El reúso del agua generó una serie de beneficios, tales como la generación de energía, refrigeración de equipos y de los espacios públicos, la limpieza de plazas, calles, bodegas de fábricas. Con el aprovechamiento del agua que era desperdiciada, el agua potable, cada vez más, está concentrada únicamente para matar la sed de las personas.

Pero hay otros beneficios derivados de la preocupación con la sustetabilidad ambiental. Mucho se discute sobre cómo tratar con los basureros o vertederos sanitarios que fueron formándose a lo largo de décadas, incluso sobre cómo darles un fin a estos lugares, pero algunos empresarios optaron por aprovechar el gas liberado por estas montañas de basura, para generar energía para beneficiar a las personas que viven cerca de estos locales, y, claro, beneficiar a las empresas, o sea, de un limón es posible hacer una limonada. Algunas empresas intentan cuidar del entorno del barrio en que están localizadas, preocupándose con el replantío y cuidando de las áreas verdes, o de las plazas. En esta nueva concepción, ya no se admite una empresa que se instale en un barrio y no genere beneficios que sean revertidos para los habitantes de la región.

 

Nuevos frentes de trabajo

La sustentabilidad ambiental, vale recordar, además de colaborar con la implantación de una nueva mentalidad, ya sea por parte de las empresas como por parte de las personas en relación al importante papel que el ser humano desempeña en la naturaleza y en la preservación del ecosistema, tan castigado, después de décadas de descuido, generó nuevos frentes de trabajo. Uno de ellos ocurrió con la adopción por parte de las empresas y de las personas, del proceso de reciclado, con el reaprovechamiento de todos los restos de productos, en este caso, vidrio, aluminio, papel y plástico, en la línea producción. En el caso del aluminio, él puede ser 100% reaprovechado. Con esta medida, además de reducir drásticamente sus costos de producción, propiciaron el surgimiento de un nuevo tipo de proveedor: las cooperativas de recolectores de papel y aluminio, que generaron miles de empleos, principalmente para mendigos.

 

Un largo camino aún a ser explorado

Sin embargo, por ser un concepto muy reciente, aún hay mucho que hacer en esta área de sostenibilidad ambiental en Argentina. A pesar de haber diversos estudios en el área académica sobre el uso de energías alternativas, tales como la eólica, en el caso de los vientos; la biomasa, basada en la caña de azúcar, en el maíz, o sea, utilizando biotecnología, entre otras, estamos aún muy fijos al uso de energías convencionales, tal como la energía hidroeléctrica. Basta recordar que el 90% de la energía eléctrica que el argentino consume viene de las caras plantas hidroeléctricas. Pero no todo está perdido, si Argentina aún se atreve poco en el uso de energías alternativas, avanza en el uso del alcohol como combustible, extrayendo de la caña de azúcar el etanol. Aparte de Argentina, otros paises que tienen esta preocupación es Rusia y Brasil, que extrae metanol del eucalipto. Brasil camina para retirar alcohol de otras fuentes, tales como maíz, sorgo, remolacha, cebada, papa, yuca, girasol y también del eucalipto.

Resta a Argentina abrir otros frentes relacionados a la sustentabilidad ambiental, en el área de la movilidad urbana, por la adopción de transportes colectivos ecológicamente correctos. Un claro ejemplo de ello, se dió en Brasil: un modelo de estos ómnibus circuló durante las Olimpíadas, en Río de Janeiro, compuesto por cilindros de hidrógeno gaseoso, en el techo, pila combustible que cuando entra en contacto con el oxígeno del aire, localizado en la parte trasera, transforma el hidrógeno en electricidad. Vale recordar que está siendo desarrollado también un ómnibus híbrido movido por etanol, y otro 100% eléctrico. Como se ve, la sustentabilidad ambiental es un proceso irreversible y pasará a formar parte cada vez más constantemente de las actividades humanas.

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